
En México, el debate sobre ingresos y costo de vida vuelve a cobrar fuerza tras la publicación de datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que muestran una marcada diferencia entre lo que ganan en promedio los trabajadores y lo que se necesita para no caer en pobreza por ingresos.
De acuerdo con el más reciente boletín de Líneas de Pobreza por Ingresos, una persona en zona urbana requiere alrededor de 4,843 pesos mensuales para cubrir la canasta alimentaria y no alimentaria básica, que incluye gastos en comida, vivienda, transporte, servicios y educación. En el caso de un hogar de cuatro integrantes, el ingreso necesario asciende a casi 19,600 pesos mensuales para no ser considerado en situación de pobreza por ingresos.
Por otro lado, cifras del propio INEGI sobre ingreso laboral real al cierre de 2025 señalan que el ingreso promedio mensual por persona ocupada fue de aproximadamente 7,674 pesos. Aunque esta cifra representa un promedio nacional, se ubica muy por debajo de lo que requeriría una familia promedio para cubrir lo indispensable si solo uno de sus integrantes aporta ingresos.
Brecha salarial: lo que se gana no coincide con el costo real de vivir
La comparación evidencia una diferencia significativa entre el ingreso promedio y el umbral mínimo de bienestar. Si bien el ingreso individual promedio supera la línea mínima por persona, resulta insuficiente para sostener por sí solo a un hogar de cuatro integrantes sin apoyo adicional.
Especialistas señalan que esta brecha se acentúa dependiendo de la región, el sector laboral y el tipo de contratación. En muchos casos, los trabajadores deben complementar sus ingresos con otros empleos o con la participación económica de más miembros de la familia para cubrir los gastos básicos.
El panorama refleja que, incluso con empleo formal, el poder adquisitivo continúa siendo un desafío para amplios sectores de la población, en un contexto donde la inflación y el costo de vida influyen directamente en la capacidad de los hogares para mantenerse fuera de la pobreza por ingresos.
